¿Corazón roto y herido?

Es momento de cerrar ciclos y empezar a sentirte feliz de nuevo
Foto: institutoregionaldelcorazon

lEn algún momento, todos hemos caído en las redes de Cupido y, de la misma manera, también hemos pasado por decepciones amorosas de las cuales creemos que no podremos salir adelante. Podemos sentirnos tristes, lastimados, enojados, sin esperanzas, vacíos y no visualizamos el momento en que todo esto cesará. ¡Te tengo una noticia! Te aseguro que pasará y sanarás las heridas, siempre y cuando vivas lo amargo de esta etapa y saques provecho de lo que puedes aprender.

Es normal que cuando una relación finaliza se viva un proceso de duelo. Dicho proceso consta de cinco fases: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Pasar por cada una de ellas, deja una fortaleza y muchos aprendizajes:

1. Negación “Esto no me puede estar pasando a mi; debe ser un error; yo sé que vamos a estar juntos de nuevo”. La negación es un mecanismo de defensa que nos protege de la desoladora realidad que se está viviendo en el momento, se evita y se toma distancia de los hechos dolorosos.

2. Ira “¿Por qué a mí?; ¡Odio el amor!; ¿Tuve yo la culpa?; ¡No es justo”. En esta fase queda claro de que no se puede seguir negando el dolor que causa la situación. El enfado y la ira salen a relucir contra uno mismo y/o hacia el otro; también pueden presentarse sentimientos de culpa que para lo único que sirven es para abrir las heridas. Hay que ser cuidadosos para no volcar este enojo hacia nosotros, ya que se puede caer en hábitos negativos como comer mucho o dejar de hacerlo, problemas de ansiedad, consumo de alcohol o sustancias tóxicas, estas actitudes únicamente aumentarán la pena.

3. Negociación “Si me da una oportunidad, daré lo mejor de mí; las cosas mejoraran si tan solo…”. En esta fase la persona suele enfocarse en lo que pudo haber hecho para que las cosas fueran diferentes; se propone posibles alternativas para modificar las circunstancias a su favor. Cuando estas opciones no traen lo que uno espera se entra a la siguiente etapa.

4. Depresión “Mi vida no es igual sin él/ella; nunca volveré a tener pareja; mi vida no tiene sentido”. Se siente un vacío por la ausencia, un anhelo por los viejos tiempos. Se cae en la desesperanza e invaden las ideas negativas. Es importante ir expresando los pensamientos, sentimientos y emociones para no estancarse en esta fase. Y por último, se llega a...

5. Aceptación “Me quiero; tengo muchas cosas por hacer, muchas personas por conocer y muchas cosas por qué vivir”. ¡Aleluya! Tiempo de reconciliarse con la realidad. Ya no se intenta cambiar y pelear con el pasado, ahora simplemente “se le acepta”. La meta ahora es encontrar un balance personal y paz en el interior. Se reanudan actividades y hábitos anteriores.

Es importante permitirte llorar y aprender de las experiencias. No te apresures a olvidar, no te castigues y pienses demasiado en las cosas negativas, aprende a soltar y elimina las cosas que te recuerden a esa persona, distráete y concéntrate en actividades positivas, consiéntete.

Las relaciones pueden terminar por diversos motivos. Es recomendable cerrar ciclos. Agradecer las experiencias buenas que se tuvieron y las experiencias no tan agradables que nos hacen más sabios. Hay ocasiones en las que nos lastimaron con actitudes o palabras y podemos llegar a sentir que dañaron nuestra autoestima.

Sin darnos cuenta, a veces fomentamos una dependencia y creemos que sin ciertos aspectos de la otra persona no podremos seguir adelante, nos sentimos débiles e inseguros.

Fuente: vibra.fm
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